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Cómo considerar la investigación básica en una empresa con un crecimiento rápido

Huawei y la estrategia tecnológica

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      1. Huawei y la estrategia tecnológica

Cuando Huawei dio sus primeros pasos como una pequeña empresa allá por 1987, la posición tecnológica no tenía la misma importancia que tiene hoy en día. Inicialmente, los productos tenían que ser competitivos en el sentido de que las propiedades tecnológicas tenían que estar al mismo nivel que el de otros productos de la competencia. Para lograrlo, la mejor estrategia tecnológica es la denominada estrategia de los «fast followers» o seguidores rápidos. Esta estrategia está orientada a los números uno y dos del mercado y a una evaluación de las propiedades de los productos relacionados.

En esta estrategia de «fast followers», la clave está en que podemos presentar una solución competitiva poco después de que el número uno o dos haya entrado en el mercado. Si somos demasiado lentos, habremos perdido esta oportunidad de mercado. Sin embargo, por otro lado, desde el punto de vista del I+D, podemos concentrarnos en la investigación aplicada y el desarrollo de productos: no hay ninguna necesidad de invertir en investigaciones básicas o incluso fundamentales. Son el número uno y el dos del mercado los que se concentran en una investigación más fundamental, según lo vaya exigiendo el futuro (consulte la Fig. 1), y en su inversión.

Fig. 1: «The alchemy of growth», McKinsey 1999

     

      2. Direcciones de investigación

A partir de nuestro negocio principal centrado en el consumidor, las redes de comunicaciones y las TI, tenemos que hacernos la pregunta de qué tecnologías jugarán un papel clave en los próximos 5-15 años. La investigación a corto plazo la debemos hacer nosotros mismos. Sin embargo, la investigación a medio plazo debería realizarse en colaboración con socios y, en el caso de la investigación a largo plazo, debería externalizarse a nuestros socios.

Si buscamos también tecnologías disruptivas potenciales en el horizonte, podemos agrupar tres preguntas fundamentales:

                  2.1 ¿Qué es preciso investigar de cara a un sistema de comunicación en el futuro?

Fig. 2: el desafío para los operadores de telecomunicaciones;

Fuente: Informe de tendencias de telecomunicaciones de PwC

Los operadores de telecomunicaciones llevan años enfrentándose al reto que supone la caída de ingresos por usuario, al mismo tiempo que aumentan las inversiones en nuevas redes. Una dirección en investigación consiste en reducir de manera significativa los costes de explotación de las redes mediante el uso de tecnologías de Inteligencia Artificial (IA). Otro enfoque es reducir el consumo eléctrico para reducir la factura de la luz.

              2.2 ¿Qué debemos investigar, habida cuenta de que la ley de Moore se está empezando   a saturar y la arquitectura clásica de Von Neumann ya no encaja en muchos casos prácticos, especialmente en la IA?

Fig. 3: Comparación de chips de CPU con el cerebro humano; Fuente: IBM

 

Para las CPU tradicionales, la frecuencia del reloj y la densidad de potencia aumentan con el tiempo, pero nuestro cerebro nos permite, con 1011 neuronas, contar con una potencia computacional comparable de 100 GFLOPS con un consumo eléctrico de tan solo 20 W. Obviamente, hay margen de mejorar.

          2.3 ¿Qué deberíamos investigar para una potencial «era pos-smartphone»?

En la Fig. 4 se muestra una situación hipotética en la que el teléfono de uso manual es sustituido por gafas inteligentes que nos permiten tener las manos libres y utilizar aplicaciones de realidad virtual. Los dispositivos para escuchar hacen las veces de interfaz con los servicios y también podremos traducir idiomas hablados. Para aquellos que sigan prefiriendo el uso manual, emplean dispositivos flexibles y plegables que son muy cómodos de usar y los mini-drones pueden sacar los selfies de su dueño desde el aire.

                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 4: Una situación hipotética de los consumidores del futuro; Fuente: Huawei

 

Esta situación hipotética relativamente sencilla precisa un montón de tecnologías nuevas y muy avanzadas en el campo de materiales, óptica, pantallas, baterías y sensores, por nombrar solo unos cuantos.

Sin embargo, en segundo plano sigue habiendo una tecnología horizontal que será un actor clave para el consumidor, en las futuras redes de comunicación y en el funcionamiento en la nube, pero que también tiene vínculos directos con la «informática de reinicio», es decir, la Inteligencia Artificial. Puede revolucionar el uso y los servicios de los dispositivos de consumo, puede reducir los gastos operativos de las operaciones de las redes y la nube, pero también puede dar respuesta a algunas preguntas básicas sobre el 6G, por ejemplo, IA para calcular el radioenlace, para construir nuevos codificadores o mejorar la localización. De ahí que tengamos que considerar la IA como una auténtica tecnología capacitadora clave y que merece toda la atención.

 

       3. Conclusiones

Si damos por hecho que necesitaremos excelentes socios de investigación para dominar esta tecnología capacitadora clave, en la Fig. 5 puede apreciarse que, durante los últimos 20 años, Europa tiene, con mucho, el mayor número de publicaciones sobre IA que cualquier otra parte del mundo. Uno de los motivos es que Europa ha empezado de forma muy temprana con la investigación en IA (más de 40 años); otro es que Europa está adoptando un enfoque holístico que implica también a las ciencias sociales y humanidades no técnicas. En este sentido, Europa es una fuente única de investigadores de primera en el campo de la IA con los que cooperar y participar en este excelente ecosistema de investigación.

 

Fig. 5: Publicaciones en materia de IA: Europa en comparación con China, EE. UU. y otras regiones; Fuente: Scopus

 

Desde un punto de vista más general, el análisis de las principales tendencias tecnológicas realizado por acatech en Alemania (en la Fig. 6 se representan los cambios de tendencia entre 2018 y 2017), pone de manifiesto qué direcciones prevén los principales investigadores europeos. Muchos de ellos, como «IA en productos y sistemas de producción», «Salud electrónica y el Big Data en medicina», «Seguridad y resiliencia en sistemas inteligentes conectados en red», «Tecnología cuántica» y «Conducción automatizada y autónoma» están relacionados con las TI y con las tecnologías de comunicación.

 

 

Fig. 6: Las 10 principales tecnologías del futuro de 2018 comparadas con las del 2017;

Fuente: acatech - Academia alemana de ciencias técnicas

 

Si nos adentramos un poco más en el futuro, la Fig. 7 nos ofrece las «10 tendencias que conforman la era digital» desde una perspectiva europea. En línea con la línea expositiva mencionada anteriormente se encuentra, por ejemplo, el paso de la innovación incremental a la disruptiva, y, por tanto, las investigaciones a más largo plazo, de la importancia de las patentes a la importancia de los datos, o la tendencia de la estandarización a la customización (no referida a los estándares de comunicación) y el paso de las start-ups al aumento de nuevas empresas.

 

Fig. 7: Resultados de un estudio realizado por el European Political Strategy Center, 2018;

Fuente: European Political Strategy Centre

 

Por último, pero no por ello menos importante, la Comisión Europea está preparando actualmente un nuevo programa marco llamado Horizonte Europa, con una financiación de aprox. 80 000 millones de euros, al que darán el pistoletazo de salida en 2021. En Huawei, estamos perfectamente posicionados con nuestras investigaciones tecnológicas para contribuir de manera importante y respaldar, como buen «ciudadano europeo», en particular la agenda digital y el Pacto Verde.

 

En colaboración con Huawei



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