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La próxima generación de robots

La nueva generación de robots viene de la mano de chips complejos pero pequeños y eficientes

robot
Marlon Molina
Certification Officer
Computerworld University

Estamos justo en el umbral de la próxima generación de robots que "invadirán" el planeta y básicamente cada espacio que hoy habitamos. Podría decirse que es la tercera generación, y se distingue porque reduce su complejidad en favor de una mayor autonomía.

El Internet de las Cosas tal como lo conocemos hoy trabaja principalmente con cientos y miles de sensores conectados a "cerebros" centrales que recolectan, almacenan y procesan los datos para la toma de decisiones; sin embargo dichos sensores trabajan principalmente en una dirección, informando, creando el dato, pero sin independencia. Un ejemplo son los sensores de temperatura que pueden informar cada cierto tiempo, y pueden ser consultados, pero el sensor en sí no participa en la toma de decisiones, por ejemplo contactar por su cuenta un dispositivo cuando se ha alcanzado el umbral de una temperatura para que cierre las ventanas. 

La primera generación de robots ha consistido en dispositivos programados y que ejecutan una tarea repetida. La segunda generación se ha conectado a “la nube” para tomar decisiones por ejemplo con un dispositivo autónomo como podría ser el coche autónomo, o un drone de vigilancia. La tercera generación podrá simplificar los dispositivos conectados dotándoles de inteligencia para que conectados o no, puedan tomar decisiones y realizar tareas.

La NASA anunció este mes que había llegado a un acuerdo con Nokia para llevar 4G a la Luna, esto posibilitaría conectividad desde el satélite, aunque desde luego no sería suficiente para un “minero” automatizado, o un vehículo autónomo que transporte materiales, estos equipos no podrían esperar a que su señal llegue a un centro de datos en la Luna y se transfiera a una red neuronal en nuestro planeta para ser procesada y devuelta, y así finalmente tomar una decisión, el equipo ahí necesitará autonomía completa, y en la mayoría de los casos trabajar sin conexión.

En escenarios más cercanos es la misma situación que esperaríamos en un exoesqueleto, una impresora casera, un drone de reparto, un termómetro por el COVID-19 a la puerta de una tienda, un portero automatizado en un hotel, una alarma de incendios, o un juguete infantil. De estos ejemplos esperamos que puedan “tomar decisiones” porque además de los sensores contarán con un “cerebro”, un chip capaz de gestionarse con un sistema operativo que a su vez permita al hardware operar mientras realiza una tarea específica.

El desarrollo militar es otro de los campos que se verán beneficiados con la nueva generación de robots, ya que las comunicaciones constituyen una parte de los riesgos importantes, y un dispositivo autónomo reduce las comunicaciones y por lo tanto las posibilidades de comprometer los mensajes, o incluso las posibilidades de que el mismo dispositivo se vea comprometido con un hackeo a distancia. La ciberseguridad en general es mejor en este enfoque, no solo por las comunicaciones, también debido a las especificaciones, y la especialización.

La nueva generación de robots viene de la mano de chips tan complejos, pero pequeños y eficientes como el Qualcomm NB2, construido específicamente para IoT, y con un precio muy accesible que consigue que todo el desarrollo se enfoque en el producto y el servicio asociado.



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