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“Qué necesidades hay en la sociedad y de qué forma tu tecnología puede aportar valor”

Bitbrain es una de las compañías pioneras en materia de neurotecnología en España; desciframos, junto a su directora general, cómo la inteligencia artificial ha acelerado el desarrollo de esta disciplina.

María López Valdés
María López Valdés, CEO y cofundadora de Bitbrain.

Practicar el arte de escuchar es mucho más sencillo cuando el interlocutor que tienes en frente conjuga carisma y discurso, capacidad y pasión. Este es el caso de María López Valdés, cofundadora y CEO de Bitbrain, símbolo español de la neurotecnología. Una licenciatura en Matemáticas, doctorado en Ingeniería Informática por la Universidad de Zaragoza y un MBA por el Instituto de Empresa, conforman el palmarés académico de una de las mentes más distinguidas del país. Una retahíla de logros que traslada también al ámbito corporativo; y es que López Valdés atesora más de una veintena de premios nacionales e internacionales que avalan su trayectoria y bagaje en el ecosistema tecnológico e innovador global. Junto a ella repasamos los derroteros que han traído a Bitbrain hasta el Mobile World Congress, desciframos el ADN de la compañía que capitanea y dibujamos un futuro consagrado al humanismo tecnológico.

 

De vuelta al origen

Bitbrain nace como una spinoff de la Universidad de Zaragoza. Allí, relata López Valdés, “fuimos pioneros en traer la neurotecnología a España, fuimos de los primeros laboratorios que empezaron a investigar en este campo”. Entonces, continúa, “tuvimos la suerte de llevar a cabo algunos proyectos extremadamente innovadores, como el primer prototipo del mundo de un robot operado con el pensamiento”.

Como era de esperar, aquellos proyectos llamaron la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales y, cree la actual ejecutiva, “eso fue lo que nos inspiró a montar Bitbrain”. Hasta la fecha, dar alas a una compañía de este calado era una ensoñación: “No nos lo habíamos planteado, nosotros éramos investigadores en la Universidad, no habíamos pensado en trasladar estas soluciones al mercado”. Aquello plantó la semilla que consiguió que la neurotecnología llegara a la sociedad. “En 2010 lo creíamos y ahora lo aseguramos, la neurotecnología puede ayudar muchísimo a las personas. Han pasado trece años y estamos en el punto en el que queríamos estar”.

 

López Valdés, junto a Carme Artigas, en la ponencia realizada en el marco del MWC.

 

Piedras angulares

Para llegar a la cumbre, la neurotecnología que abandera Bitbrain se sustenta sobre tres piedras angulares: hardware, software e inteligencia artificial (IA). “Traducir los datos del cerebro en información que se pueda interpretar y utilizar con un propósito es muy complejo, al igual que lo es el cerebro. El desarrollo de la IA nos ha ayudado a traducir esos datos cerebrales en información de interés. Lo que está por llegar es emocionante”, comenta López Valdés al respecto.

Así, al ser preguntada sobre el valor diferencial de la compañía que lidera con orgullo y tesón, la zaragozana toma aire como si advirtiera: “creo que son varios”. Por un lado, dice, la fundación de Bitbrain vino alineada con el espíritu de trasladar los beneficios de la tecnología a la sociedad; como consecuencia, optaron por invertir en desarrollar equipos wearables fáciles de usar sin renunciar a la fiabilidad. “Venimos de la Universidad, para nosotros contar con equipos de calidad que midieran bien era fundamental”, espeta. En este sentido, confirma, “fuimos una de las primeras compañías en confeccionar equipos muy fáciles de utilizar con una calidad de señal excelente. Lo que había entonces eran gadgets que se podían poner los consumidores finales, pero la señal se iba a la basura porque no era de calidad y no se podía extraer información de ahí”.

Aquel hito supuso para López Valdés una nueva manera “estratégica de mirar la neurotecnología”. Fue precisamente eso lo que les ha llevado a patentar hoy en día una neurotecnología basada en textiles inteligentes de la más alta calidad. “Abrimos así la puerta a llevar a las diferentes casas neurotecnología con certificado médico”. Otro de los aspectos diferenciales está relacionado con los sensores, “casi todos los equipos contaban con un montón de ellos; nosotros, sin embargo, averiguamos cuántos sensores se necesitaban en aplicaciones concretas, por ejemplo, para medir las emociones”. En este terreno, reconoce López Valdés, “hicimos una inversión importante para entender qué tipo de aplicaciones nos interesaban y poder diseñar así equipos que se adaptasen”. En el campo de la IA, utilizan la tecnología para “limpiar los datos” que obtenían a través del hardware.

 

“Conseguir que la investigación salga de los laboratorios acelera la adopción de la neurotecnología. Cuánto más se investigue en el mundo real más fácil será que llegue al mismo”

 

Tecnología más humana

En Bitbrain, cualquier innovación tecnológica cuenta con una marcada vertiente social: “Lo interesante es ver qué necesidades hay en la sociedad y de qué forma tu tecnología puede aportar valor”. Bitbrain, por un lado, consigue que la investigación salga de los laboratorios, “esto acelera la adopción, cuanto más se investigue en el mundo real más fácil será que llegue al mundo real”. Por otro, dirige el foco hacia el ámbito de la salud, contribuyendo a la mejora global de la misma.

“Este año vamos a entrar en varios ensayos clínicos”, avanza para ComputerWorld la ejecutiva. En uno de ellos estamos trabajando con personas con deterioro cognitivo leve a través de una interfaz cerebro-computador que lo que hace es generar un entrenamiento en tiempo real con el paciente para que mejore sus ritmos cognitivos. “Lo que estamos viendo es que gracias a esta interfaz la persona es capaz de mejorar; de cara al futuro queremos determinar si con su uso continuado pudiéramos ser capaces de retrasar la aparición de la demencia o el alzhéimer en estos pacientes”. Será en esta área donde concentren la mayor parte de sus esfuerzos los próximos doce meses. “Creemos que donde más podemos aportar a la sociedad es utilizando las tecnologías para mejorar la vida de los pacientes”. De hecho, este año presentarán un producto específico para investigar con niños con el fin de que la comunidad científica pueda entender mejor cómo funcionan sus cerebros y poder tratar así enfermedades en bebés o infantes.

 

“Es importante empezar a transmitir que o las tecnológicas comenzamos a pensar en el ser humano y en el impacto que pueden tener nuestros desarrollos, o debido a la rápida evolución de tecnologías como la IA podríamos acabar en un punto en el que no nos guste estar”

 

MWC 2023: un escaparate internacional

Barcelona, como ya viene siendo habitual, ha vuelto a acoger una de las citas tecnológicas por excelencia, el Mobile World Congress. Precisamente en el  marco de este escaparate internacional López Valdés ha participado en la ponencia Success stories from Spain: The New Ways of AI. Una mesa redonda que le ha servido a la ejecutiva zaragozana para poner el foco en cómo la inteligencia artificial ha acelerado de manera “exponencial” los desarrollos en neurotecnología. “Hasta la llegada de la IA tratar los datos cerebrales era una tarea de extremada complejidad; ahora, sin embargo, podemos ver cosas realmente impresionantes”.

Sin embargo, no ha querido clausurar esta nueva edición sin poner de relieve que ha llegado el momento del “humanismo tecnológico”. “Estos avances que combinan hardware e inteligencia artificial son estupendos siempre y cuando tengamos el foco en las personas, en construir cosas que realmente sean útiles y que no pongan en riesgo el futuro de nuestra especie”. En este sentido no ha dudado en apuntar hacia algunas iniciativas que tilda de “arriesgadas”, como la propuesta de Elon Musk a través de su compañía Neuralink que aspira a conectar el cerebro humano con sistemas de IA que están en la nube. “Probablemente esto sea posible en el futuro”, comenta López Valdés; no obstante, “¿queremos llegar realmente a este punto?”, se cuestiona.

“Es importante empezar a transmitir que o las tecnológicas comenzamos a pensar en el ser humano y en el impacto que pueden tener nuestros desarrollos, o debido a la rápida evolución de tecnologías como la IA podríamos acabar en un punto en el que no nos guste estar”. Siguiendo esta misma línea, y con el punto de vista puesto en el horizonte, López Valdés no duda en volver a tomar las riendas antes de concluir la entrevista: “Mi deseo y propósito para futuras ediciones es que le diéramos muchísimo más peso a estas reflexiones éticas, es fundamental hablar abiertamente de estas cuestiones y darles la importancia que se merecen”.



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