Tecnología | Noticias | 03 AGO 2020

La tecnología de reconocimiento facial, en pausa a la espera de una regulación

¿Es la tecnología de reconocimiento facial racista? Si bien no se puede considerar una tecnología por sí misma ‘racista’ si lo puede ser en la medida que, al trabajar en función de unos datos, si estos son insuficientes, las conclusiones de la tecnología pueden ser erróneas y dar pie controversia.
reconocimiento facial
Cristina Cueto

A raíz de las recientes protestas contra el racismo que se están desarrollando en Estados Unidos y el resto del mundo, son muchas las compañías que han decidido mirar de puertas para adentro y reaccionar ante la situación. Una de las acciones que más ruido ha hecho ha sido la decisión de empresas como IBM, Amazon o Microsoft, las cuales han anunciado que no van a prestar servicio de reconocimiento facial a las fuerzas del estado, así como desaconsejan su utilización. ¿Los motivos? Pese a que ya estaba funcionando en muchos casos, la poca regulación de esta tecnología, ha sido a menudo cuestionada por los sesgos culturales, especialmente en casos relacionados con la policía en Estados Unidos, y las compañías consideran que la inteligencia artificial tiene unos prejuicios que deberían corregirse antes de ser utilizada por cuerpos de seguridad por lo que han decidido pausar el uso de esta tecnología. 

 

IBM, Amazon y Microsoft

La primera en dar el paso fue IBM, a principios de junio, cuando su director ejecutivo informaba de la situación a través del envío de una carta al Congreso. “Creemos que es el momento de comenzar un diálogo nacional sobre si la tecnología de reconocimiento facial debe ser empleada por las agencias de policía nacionales y en qué condiciones”, afirma Arvind Krishna. “Luchar contra el racismo es más urgente que nunca”, afirma Krishna, que anuncia que IBM ha puesto fin a sus productos “generales” de reconocimiento facial y no avalará el uso de ninguna tecnología con fines de “vigilancia masiva, discriminación racial y violaciones de derechos humanos”.

Pocos días después fue el turno de Amazon, quien a través de un breve comunicado informaba de la implantación de una moratoria de un año en el uso policial de la tecnología de reconocimiento facial, aunque en su caso si permitirán que organizaciones como Thorn, el Centro Internacional para Menores Desaparecidos y Explotados y Marinus Analytics utilicen el Reconocimiento de Amazon para ayudar a rescatar a las víctimas de la trata de personas y a reunir a los niños desaparecidos con sus familias. “Hemos defendido que los gobiernos deberían establecer normas más estrictas para regir el uso ético de la tecnología de reconocimiento facial, y en los últimos días, el Congreso parece dispuesto a asumir este reto. Esperamos que esta moratoria de un año pueda dar al Congreso el tiempo suficiente para aplicar las normas adecuadas, y estamos dispuestos a ayudar si se nos pide”.

El caso de Microsoft tardó unos días más, pero tampoco se hizo esperar demasiado. La compañía de Satya Nadella, otro de los gigantes en el campo de venta de reconocimiento facial, aseguró que ni había vendido ni vendería esta tecnología para uso policial o de vigilancia, hasta que “la legislación que regula el uso de la misma no se adapte a la legislación vigente en materia de derechos humanos”. 

Según Fernando Maldonado, analista de IDG Research, la decisión de las tecnológicas respecto al uso de la tecnología de reconocimiento facial no es otra cosa que dar un paso al frente y “sentar unos sólidos cimientos para que este mercado se pueda desarrollar. Ojalá hubiéramos pensado en las consecuencias futuras de introducir nuevas tecnologías en otros ámbitos. Bravo por el cambio de mentalidad de la industria tecnológica: aspectos como la autorregulación o la responsabilidad social ilustran cómo la industria tecnológica ha entrado de lleno en el siglo XXI”.

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