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El 70% de los usuarios compartiría más información sensible a cambio de mayor protección antifraude

Una encuesta realizada a 13.500 consumidores revela que tres cuartas partes temen ser víctimas de fraude; mientras, el 90% considera que las organizaciones deberían redoblar sus esfuerzos en protección.

Greg Henderson
Greg Henderson, director sénior de Fraude e Inteligencia de Seguridad Global, en un encuentro reducido con medios durante el SAS Explore 2023. Créditos: CSO España.

La avalancha de estafas que floreció durante la pandemia por la Covid-19 prolifera todavía en la actualidad, desatando la ansiedad de los consumidores frente al fraude. El fraude desenfrenado también está remodelando las expectativas de los individuos sobre las obligaciones de las organizaciones para protegerlos, así como los compromisos que están dispuestos a llevar a cabo para mejorar la seguridad. Así se desprende del nuevo estudio sobre el fraude al consumidor realizado por SAS y presentado en el marco de la celebración del SAS Explore 2023 a manos de Greg Henderson, director sénior de Fraude e Inteligencia de Seguridad Global, previamente a su entrevista con CSO España.

Basado en una encuesta a 13.500 consumidores de 16 países, Faces of Fraud: Consumer Experiences With Fraud and What It Means for Businesses radiografía la inmensidad del problema mundial del fraude. Entre las principales conclusiones que se desprenden del estudio cabe destacar que un 70% de los consumidores declaró haber sufrido fraude al menos una vez, mientras que 4 de cada 10 indicaron que su condición de víctima se había dado en dos o más ocasiones. La mitad (47%) dibujó una tendencia alcista en materia de fraude, al confesar haber sufrido más incidentes que en 2022. Esto ha propiciado que el 86% de los participantes admitiera haberse vuelto más cautelosos respecto al fraude que antaño.

Entre las estrategias de fraude más comunes comunicadas por los encuestados se sitúan los intentos de obtener detalles bancarios o datos personales. El teléfono móvil y el correo electrónico fueron los canales de comunicación más utilizados por los estafadores para establecer el contacto inicial. De hecho, esta ha sido la vía elegida por los cibercriminales que han atentado contra la conocida cadena hotelera MGM en un ciberataque que se ha producido durante la celebración del evento en Las Vegas.

"Cuando los defraudadores tienen éxito en sus hazañas, las organizaciones de sectores muy específicos como la banca, los seguros, la administración pública, el comercio minorista y las telecomunicaciones sirven de conductos involuntarios para la actividad delictiva", declaró Stu Bradley, vicepresidente sénior de Riesgos, Fraude y Cumplimiento de SAS. Dado que dos tercios de los consumidores encuestados afirmaron que cambiarían de proveedor de servicios debido al fraude o si otro proveedor ofreciera mejores protecciones contra el fraude, las consecuencias potenciales de la inacción son “sustanciales y no deben ignorarse".

 

Evolución de las expectativas de los clientes

El cambio de actitud de los consumidores subraya la importancia de unas sólidas defensas contra el fraude: el 89% de los encuestados indica que las organizaciones deberían hacer más para protegerse contra el fraude. ¿El lado positivo para las empresas? La mayoría de sus clientes están dispuestos a sacrificar algo de comodidad a cambio de una mayor protección. Tres cuartas partes afirmaron que aceptarían más retrasos y comprobaciones en las transacciones a cambio de una mayor protección contra el fraude.

Por otro lado, 8 de cada 10 están dispuestos a utilizar métodos biométricos como el reconocimiento facial, la geometría de la mano, la identificación de la retina o el reconocimiento de voz para pagos y transacciones. Además, más de la mitad (57%) prefiere utilizar identificadores únicos como la biometría para autenticarse en el momento de la transacción frente a recordar contraseñas fijas. En general (70%), los participantes se mostraron dispuestos a compartir más datos personales (ubicación, comportamiento…) con los proveedores de servicios con la condición de que utilicen esta información para potenciar las medidas antifraude.

 

El “poder” de la IA

En este contexto, las organizaciones deben encontrar un equilibrio entre una experiencia del cliente rápida y sin fricciones y unas defensas contra el fraude del tamaño adecuado, sobre todo teniendo en cuenta la explosión de los servicios digitales. A pesar de los elevados riesgos de fraude asociados a las transacciones digitales, la predilección de los consumidores por estos servicios no hace más que crecer; el 86% de los encuestados prevé que seguirá utilizando los servicios digitales al nivel actual (65%) o los utilizará incluso con más frecuencia (21%).

La detección de fraudes mediante IA puede ofrecer lo mejor de ambos mundos al ayudar a las organizaciones a detectar más fraudes antes y mucho más rápido, mejorando tanto la eficacia como la precisión de sus estrategias de detección y prevención de fraudes en tiempo real. A diferencia de las reglas, que son fáciles de probar y eludir para los defraudadores, la aplicación del aprendizaje automático puede ayudar a las organizaciones a identificar mejor las anomalías en tiempo real y adelantarse a las amenazas en rápida evolución.

“Precisamente ese ha sido el estándar de las soluciones de fraude y delitos financieros de SAS durante décadas”. Un compromiso que, tal y como han avanzado fuentes corporativas,  continúa con la inversión recientemente anunciada de 1.000 millones de dólares en soluciones de IA adaptadas al sector.



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